Faroles
Las ranas lo despiden, desde la cuneta, mientras se adentra en esa promesa llena de estrellas y se carga de estática, mientras llega a la parada del ómnibus, ella lo espera fumando, escapando de las luces frías. Busca esquinas con faroles anaranjados, siente el vértigo en los dedos desde que se subió las medias y agarró la campera. Y después de los besos, hacen malabares intentando explicar los insondables rincones del alma. Pero no es momento de visajes lastimeros, ni de lamentos elaborados. Es el tiempo de las verdades absolutas. Y van de una plaza a la otra, de la rambla hasta el centro, y otra vez terminan en aquel cuarto de paredes dibujadas con tiza y...